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Mitos y Leyendas
MITOLOGÍA GRECO-LATINA
Dioses olímpicos: Ares/Marte
Naturaleza y hechos de Ares
res (Marte para los Romanos) es el dios de la guerra.
El Ares de la cultura tracia ama la batalla por sí mism y su hermana Eris
provoca constantemente ocasiones para la guerra mediante la difusión de rumores
y la inculcación de celos. Como ella, él nunca favorece a una ciudad o una
facción más que a otra, sino que combate en este o en aquel lado según le
convenga en cada momento, y se complace en las matanzas y el saqueo de las
ciudades.
Todos sus colegas inmortales le odian, desde Zeus y Hera para abajo, con excepción de Eris, Afrodita, quien abriga una perversa pasión por él, y el voraz Hades, quien acoge de buen grado a los jóvenes y valientes combatientes muertos en guerras crueles.
Ares Ludivisi, obra atribuida a Lisipo,
copia romana de un original griego.
Ares no siempre salía victorioso. Atenea, guerrera mucho más hábil que él, lo venció dos veces en combate. En una ocasión los hijos gigantes de Aloco lo derrotaron y mantuvieron prisionero en una vasija de bronce durante trece meses, hasta que, medio muerto, lo puso en libertad Hermes; en otra ocasión Heracles le hizo huir presa del pánico al Olimpo.
Marte (Ares)
desarmado por Venus y las Gracias. Obra de Jacques-Louis David, Museo Real
de las Bellas Artes de Bruselas.
Ares sentía un desprecio tan profundo por los pleitos que nunca se presentó ante un tribunal como demandante y sólo lo hizo una vez como acusado, cuando los otros dioses le inculparon del asesinato voluntario de Halirrotio, hijo de Poseidón. Se justificó alegando que había salvado a su hija Alcipe, de la casa de Cécrope, de ser violada por dicho Halirrotio. Como nadie había presenciado el incidente, excepto el propio Ares y Alcipe, quien, naturalmente, confirmó la declaración de su padre, el tribunal lo absolvió. Esta fue la primera sentencia pronunciada en un juicio por asesinato; a la colina en que se celebró la causa se la llamó Areópago, nombre que todavía lleva.
Fuentes: Robert Graves, Los Mitos Griegos; Isaac Asimov, Las palabras y los mitos; René Ménard, Mitología Greco-latina.